viernes, 19 de junio de 2015

Interacción entre el profesor de canto y el logopeda



Al repasar la evolución histórica de la técnica vocal,  podemos darnos cuenta de que, desde el siglo XIX, hemos avanzado muy poco.  Estamos todavía estancados en Manuel García II, importantísimo pedagogo del siglo XIX cuyos postulados siguen siendo válidos en el canto moderno, pero, a estas alturas en pleno siglo XXI, ya deberíamos haber evolucionado algo más. Los conocimientos que se transmiten siguen siendo demasiado empíricos, basados en la experiencia propia, en el “ensayo y error”, en la imitación del profesor, sugestión “poética”, metáforas, etc…  y frecuentemente, esto hace que el proceso de enseñanza del canto sea demasiado lento y, en numerosas ocasiones, con resultados insatisfactorios.

El conocimiento objetivo (es decir, científico) de la voz ha experimentado un crecimiento espectacular en la 2ª mitad del siglo XX, sobre todo con el avance en las técnicas de exploración y diagnóstico y la aparición de la videostroboscopia, que nos da imágenes de gran calidad del funcionamiento de las cuerdas vocales, electroglotografía, análisis acústico,….

Todo ello hace necesario que los profesores de canto incorporen toda esta nueva información a sus metodologías. De hecho, en muchas Universidades, sobre todo norteamericanas, se enseña ya de forma regular la pedagogía vocal basada en la fisiología y acústica de la voz. Para ello es necesaria la colaboración con especialistas, y aquí es donde entra el logopeda (entre otros profesionales, como el otorrino y el foniatra).

Muchos cantantes se quejan de que, cuando han tenido alguna patología que ha requerido la visita a un logopeda, este “no les entiende”.  Hay que tener en cuenta que, para un cantante profesional,  cualquier problema vocal, por nimio que pueda parecer, tiene graves repercusiones profesionales y/o psicológicas. Por ello la valoración de ese paciente debe individualizarse al máximo dado que las consecuencias de la patología serán diferentes dependiendo del estilo musical al que se dedique, el momento de su carrera profesional en el que se produzca (antes de un concierto importante, por ejemplo). Por tanto, es  necesario tener una gran empatía con el paciente y, sobre todo, una sólida formación de las características de la voz cantada. En este sentido, es muy interesante la colaboración con el profesor de canto, que también puede aprender mucho del logopeda sobre todo si se utilizan los recursos tecnológicos antes aludidos.