sábado, 21 de noviembre de 2009

El docente como profesional de la voz

La necesidad de expresarse y comunicar a través de la voz es una de las más importantes para el ser humano, ello determina un gran número de sujetos que educan, entretienen, informan, convencen, etc. con la voz. Podemos citar a los docentes, locutores, actores, comerciantes, entrenadores deportivos, abogados, médicos, cantantes, etc. Es lo que llamamos profesionales de la voz. La voz es para estos profesionales su herramienta primaria de trabajo y por esto deberán aprender a cuidarla y manejarla para lograr el máximo rendimiento y longevidad en la profesión que desempeñan.


Tal como dice Stern “en fonación lo óptimo está cerca de lo mínimo”, se define a la disfunción vocal profesional como la que aparece por el abuso de algunos componentes de la voz: fatiga vocal, alteración en el volumen, etc.. que se unen a normalmente a mínimos cuidados de higiene vocal y falta de técnica.


El profesional de la voz hablada debe conocer y manejar perfectamente una técnica vocal y respiratoria correcta que le permita obtener una voz buena sin forzar y que preserve la salud de la laringe, una voz que, aparte de proyectar una buena imagen de quien habla, le permita proyectar sus palabras en forma más significativa e interesante. Del uso correcto de la voz no sólo depende la salud de la laringe sino también la eficacia comunicativa.


Aunque todos sean profesionales de la voz, no tienen las mismas necesidades. Por ejemplo, podríamos diferenciar a los actores de teatro y docentes, de los locutores y actores de televisión, cine o doblaje. Los primeros necesitan utilizar una voz proyectada más intensa de la normal, que fluya, que llene la sala o auditorio. Los segundos en cambio utilizan micrófono, con lo cual utilizarán casi siempre una voz con intensidad conversacional. No obstante, ambos grupos deben dominar una técnica respiratoria perfecta y una articulación precisa. Deben utilizar su voz virtuosísticamente haciendo sonar las palabras valiosas, respetando la pronunciación, distribuyendo el tiempo entre las palabras y las frases, manejando inflexiones y matices, adaptando la calidad de la voz a los sentimientos o pensamientos que se quieren expresar.


El conocimiento del mecanismo vocal es la base que les permitirá a estos profesionales saber en cada momento de su actividad vocal qué hacen y porqué lo hacen. El uso correcto de la voz es un aprendizaje, y como tal debe pasar por distintas etapas que van desde la toma de conciencia de una técnica vocal correcta hasta llegar al empleo de la misma en forma automática e inconsciente.


Los profesionales de la voz utilizan mal su voz cuando no tienen un correcto apoyo diafragmático; y/o no utilizan los resonadores naturales en la medida requerida por el auditorio, aumentando el volumen de la voz y su rendimiento en base al esfuerzo laríngeo. El uso incorrecto de la voz se ve favorecido por la falta de conocimiento sobre la producción vocal, la falta de higiene y ausencia de nociones básicas de técnica.

La voz profesional debe cumplir con ciertos requisitos:
1. Utilizar la voz con máximo rendimiento pero con mínimo esfuerzo.
2. Evitar el cansancio y la fatiga teniendo en cuenta las posibilidades físicas de su aparato fonador.
3. Manejar correctamente los elementos que forman la voz.
4. Adaptar su recursos fisiológicos a las necesidades del auditorio.
5. Coordinar adecuadamente el aire en función de la palabra sin utilizar aire residual.
6. Proyección vocal adecuada, capacidad de conducción.

La voz profesional necesita un determinado grado de calidad acústica de la voz y un determinado grado de resistencia a la fatiga que variarán de acuerdo a la profesión y al tipo de trabajo vocal que requiera esa profesión. Por ejemplo, los docentes necesitan un grado medio de calidad vocal, pero que sea una voz proyectada, a veces voz cantada y voz de mando; y un grado elevado de resistencia, ya que, a menudo hablan en lugares ruidosos y con acústica inadecuada. Utilizan su voz muchas horas diarias y sin control.

Los problemas de la voz son más frecuentes en los docentes que en la población normal debido a la sobrecarga vocal, es decir, al uso de la voz durante un largo periodo de tiempo sin descanso que produce fatiga vocal y aumento de tensión muscular con el consecuente descenso en el rendimiento acústico y en la eficacia muscular.

Reeducación y educación vocal:

El entrenamiento vocal le enseñará al docente a utilizar correctamente los órganos que intervienen en la articulación de la palabra, a realizar un correcto uso de las cavidades de resonancia y del mecanismo respiratorio evitando que el esfuerzo de la emisión repercuta sobre las cuerdas vocales.

Lamentablemente, tenemos que hablar de reeducación vocal en la mayoría de los casos y no de educación o entrenamiento vocal previo, que sería la situación ideal, es decir, que el docente aprendiera a utilizar su voz antes de llegar a las situaciones descritas de mal uso o abuso vocal. Una buena y completa educación de la voz en los planes de estudio evitaría muchas bajas laborales posteriores y las situaciones de angustia y malestar que las disfonías generan. Ignoro si los nuevos estudios de Grado de Magisterio o el nuevo Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria tienen previsto cubrir esta carencia, pero lo dudo mucho.

La acción del terapeuta vocal no es sólo reeducar los mecanismos vocales alterados, sino prevenir sus modificaciones. Por un lado haremos un trabajo de educación, dando al paciente una serie de información acerca de la fisiología del habla, higiene vocal, etc. Por otro lado debemos solucionar el problema, enseñando estrategias de ajuste de las condiciones ambientales que producen el abuso vocal y el uso inadecuado de la voz. Por último debemos lograr la generalización, que el docente sea capaz de utilizar las técnicas aprendidas en todas las situaciones de su vida real social y profesional. El objetivo de la rehabilitación en estos casos será lograr la mejor voz posible tanto para la comunicación como para el uso docente.


Si bien las patologías que pueden presentarse son similares a la del resto de las disfonías, el docente está muy motivado para solucionar su problema ya que es consciente de que se trata de su herramienta de trabajo.

Con la terapia vocal se buscará:

1. Dar pautas muy precisas de higiene vocal.
2. Detectar y erradicar los vicios vocales existentes.
3. Enseñar una técnica vocal correcta.
4. Trabajar aspectos del uso de la voz en su actividad profesional específica.

En cuanto a la respiración es indispensable la enseñanza del apoyo diafragmático. Debemos explicarlo que el sonido dependerá más de la continuidad y fluidez del soplo espiratorio que de la cantidad de aire. Las inspiraciones profundas elevan el pecho bloqueando las estructuras laríngeas y dificultando la emisión. Se debe trabajar el pujo abdominal para la voz intensa. Y por supuesto la coordinación fonorespiratoria.

En la etapa de resonancia y emisión se trabaja la relajación de la mandíbula y la abertura oral. Se trabaja también la proyección vocal, la capacidad de conducción. En cuanto a la articulación, fundamental para el docente, ya que hemos dicho anteriormente que de una correcta articulación depende la claridad del mensaje y la eficacia comunicativa. La precisión de la articulación se logra a través del uso adecuado de los órganos fonoarticulatorios, que hay que trabajar con todos los profesionales de la voz, para lograr la soltura y flexibilidad de los movimientos linguales, labiales, velopalatinos, mandibulares. La dicción debe ser precisa pero no exagerada, tanto en la producción de las consonantes como en la de las vocales.

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